¿APRENDERÁ EH-BILDU DE JUNTS PEL SÍ Y DE LA C.U.P. O SEGUIRÁ EL TRISTE Y TRUCULENTO TRAZADO DEL TROTSKISMO?

Los resultados de las elecciones catalanas deberían llevar a la reflexión a una izquierda abertzale enclaustrada entre el trotskismo más abyecto (cuyas lecciones imparte el tanatófilo Santiago Alba y sus monaguillos Soto, Pradilla, Juaristi, etc.) y el podemismo más infantil, al que jalea otro socialdemócrata, Peio Urizar, heredero ideológico de Carlos Garaikoetxea, Unai Ziarreta o Koldo Amezketa al frente del grupo nacionalista Eusko Alkartasuna.

El indudable éxito de Artur Mas a la hora de inocular ilusión y fuerza en el colectivos Junts Pel Sí, nada tiene que ver con el pacato nacionalismo del PNV, siempre agazapado entre soflamas y disculpas ante el PSE y el PP, que sin duda ha hecho mella en las jóvenes generaciones vascas que asistieron a la derrota política y militar de ETA,  ni con la moderación y “aggiornamento” de las fuerzas de la izquierda abertzale, que desarrolló una estrategia donde el proyecto independentista se ha detenido.
Le hace falta un colectivo similar a la CUP catalana y además, el president Mas pasa por la izquierda al cateto Urkullu y sus monagos.
La lección es dura.  Pero lo es más aún la cabeza de quienes consienten el doble juego, la doble moral de la plataforma periodística que edita “Gara”.
Me da en la “Naiz” que quieren llegar a ser el ABC de Euskalherria, al menos en lo que a los conflictos internacionales se refiere.
Desde hace 3 largos años, Gara ha publicado para vergüenza de sus capellanes infinidad de panfletos antirrusistas, mentiras sobre la realidad de las inexistentes primaveras árabes, manipulaciones y falsedades sobre Siria, Irán o Ucrania (aplaudir aquel golpe de estado ya fue suficiente para colocar en su sitio a los fans de Poroshenko, y quién sabe si de Sector Derecho), que han servido para mostrar una miseria moral tan espectacular y repudiable como los editoriales firmados por la troupe Alba-Juaristi-Salbuchi y demás mosqueteros de Don León.
Y esa línea periodística en el apartado internacional, choca frontalmente con la solidaridad que algunos de sus dirigentes (al menos en la etapa de Egin) mantuvieron con Cuba y Venezuela.
Así no se construye ni un periodismo progresista, riguroso y objetivo, ni una izquierda solidaria, ni se logra una independencia, como no se contagia al pueblo con la alegría e ilusion que Junts Pel Sí han conseguido en Catalunya.

Así las cosas, EH-BILDU apoyó en Nafarroa a la candidata del Club de Pablito para que ésta presidiera el Parlamento. Y gracias a la abstención de esos socios de Podemos, se condenó oficialmente a Venezuela por haber encarcelado a Leopoldo López.
Y el detallazo fue aplaudido por el PP, enemigo acérrimo del colectivo nacionalista y supuestamente izquierdista. ¿Acepta EH-Bildu que sus socios podemistas navarros consideren a López como a Otegi? ¿Toleran un insulto como ese?
Con esos juegos malabares, EH-BILDU está colaborando en la construcción de un siniestro entramado, que asegure al pueblo de Euskalherria que unos cuantos años de españolismo político-taurino, socialdemócrata y neoliberal hasta el 2050.
Mientras Catalunya comienza a salir de purgatorio neofranquista, el País Vasco, gracias al trotskismo más repugnante, se ha quedado en el Limbo.

Fuente : Carlos Tena

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