Otro vídeo de abuso policial irrita a EE UU

Una joven aparece ahorcada en la cárcel tres días después de ser detenida con violencia por no poner el intermitente

A sus 28 años, Sandra Bland se dirigía entusiasmada el día 10 a empezar un trabajo de profesora en la Universidad de Texas en la que se había graduado. A las cuatro de la tarde, mientras conducía, cometió el primero de varios errores que no deberían costarle la vida a nadie: cambiar de carril sin poner el intermitente.

«La noto muy irritada», dijo irónico el policía que le estaba poniendo la multa. «Pues sí, verdaderamente lo estoy, porque usted ha estado acelerando detrás de mí, me aparté del carril para quitarme de su camino y ahora me para. Así que, sí, estoy un poco irritada, pero supongo que eso no va a impedir que me ponga la multa», contestó ella.

Probablemente ese fue su segundo error, decir lo que pensaba, como si de verdad el agente de tráfico que la había estado siguiendo tuviese interés en conocer su estado de ánimo, pero el más importante vino después, cuando el policía que permanecía de pie hablándole a través de la ventanilla le pidió que apagase el cigarrillo. «Estoy dentro de mi coche. ¿Por qué tengo que apagar el cigarro?», protestó ella, apasionada defensora de los derechos civiles.

Si estar dentro de su propio coche le permitía rehusar su orden arbitraria, el agente ya tenía una solución: «Salga del coche», le ordenó. «Usted no tiene derecho…», protestó ella. «¡Sí lo tengo! ¡Salga del coche o la saco a la fuerza, es una orden!». La joven se resistió pero el policía sacó la pistola eléctrica, conocida como taser, y la amenazó con «freírla» si no cumplía.

Bland acabó aceptando a regañadientes, pero salió del coche con el móvil en la mano, presuntamente para grabar el encuentro, algo que tampoco gustó al policía. «¡Suelte el teléfono!», le gritó. De nuevo, ella protestó pero acabó obedeciendo. A esas alturas estaba tan indignada que le gritaba y le insultaba. Por su parte, el agente, que ha sido suspendido temporalmente, la tiró contra el suelo y le golpeó la cabeza mientras la esposaba.

Tres días después, encerrada a solas en una celda de la prisión del condado de Waller (Texas), mientras su familia intentaba reunir los 500 dólares (458 euros) de fianza, sus carceleros la encontraron ahorcada con la cuerda de una bolsa de basura.

Autopsia independiente

La familia ha pedido una autopsia independiente, aunque lo que está claro es que Bland nunca debería haber llegado a ese punto «¿por no haber puesto el intermitente?», gritaba ella misma. El cargo no era ese, sino agredir a un agente, algo que nunca aparece en las imágenes captadas por la cámara instalada en el salpicadero del coche patrulla, como tampoco el policía Brian Encinia, que llevaba poco más de un año en el puesto, hizo constar nunca en su informe el incidente del cigarrillo. Ella, sin embargo, se queja de que el golpe de la cabeza contra el suelo cuando la esposó le provocó epilepsia, pérdida auditiva y lesiones en el hombro y las muñecas.

Como en otros casos de abusos policiales, el vídeo, hecho público ayer después de muchas presiones de la familia y la comunidad afroamericana, ha hecho saltar la chispa de la indignación. Para colmo, la descoordinación entre el sonido y algunas imágenes llevó a pensar que había sido editado, lo que las autoridades atribuyen a un fallo técnico al subirlo a Internet. En la Red se apoyan también para culparla de su muerte, ya que en marzo escribió en Facebook que estaba «un poquito deprimida y con estrés postraumático». Su hermana asegura que nunca estuvo clínicamente deprimida, sólo tenía «días buenos y días malos». Su funeral será el sábado en la iglesia Afroamericana DuPage Lisle (Illinois), donde era voluntaria.

Fuente : Diario Vasco

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