Los clavadistas comienzan a volar sobre La Salve

Este mediodía se celebra la gran final de saltos con Paredes, Colturi y el campeón Hunt como favoritos al triunfo en Bilbao

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brightcove.createExperiences();La hora de la verdad de la Red Bull Cliff Diving ha llegado. Este mediodía se celebrará la ronda final de saltos bajo una gran espectación. Tras la ronda clasificatoria de ayer, tres son los favoritos: Paredes, Colturi y el campeón Hunt.

Precisamente, esta primera fase, que tiene un clavado de dificultad obligatoria (3,8) para todos los participantes, se la adjudicaron el estadounidense David Colturi y el mexicano Jonathan Paredes. Calcaron el resultado, ambos cerraron la jornada con 102,6 puntos cada uno; sin embargo, como Paredes aventaja a Colturi en la clasificación general, él será el emparejado con el último clasificado, que ayer fue Jucelino Junior, quien con un nada aseado salto consiguió la escasa cifra de 74,1. Este sábado se espera la presencia de miles de personas para presenciar una final que promete emociones fuertes.

Si hay algo que prima por encima del resto de las cosas es la seguridad de los clavadistas. Tres buzos les esperan cuando caen. Salpican y delimitan la zona donde deben entrar, y también rompen la tensión superficial, con lo que los clavadistas pueden medir mejor la distancia y la penetración en el agua no es tan brusca. Claro que unas pequeñas ondas seguro que no les hace olvidar las fuerzas de hasta 5G con las que llegan a entrar. Antes de precipitarse al vacío, los participantes lanzan un ‘señuelo’ para comprobar la dirección del viento.

Una ambulancia lista, multitud de motos acuáticas para recoger a los participantes, personal de la organización en cada rincón… Cualquier mínimo error puede ser el último en una práctica tan arriesgada, aunque lo cierto es que no tiene disgustos como se pueda presuponer. Y es que, desde 27 metros, desde una altura de 8 pisos, solo saltan los mejores. Solo unas 40 personas practican este deporte en todo el mundo, según la organización del evento.

Para hacerse una idea basta con saber que se trata de una distancia casi 3 veces superior a la olímpica, 10 metros. Y eso, con casi el triple de caída, se traduce en una velocidad de hasta 90 kilómetros por hora en la entrada. En definitiva, el impacto es nueve veces más violento que en los Juegos Olímpicos, y una mala entrada en plancha -que no se producen por la tremenda experiencia de los saltadores- equivale a saltar desde un cuarto al asfalto.

Sistema de clasificación

Lástima que la prueba haya llegado algo descafeinada a Bilbao porque no habrá competencia por el título, que ya pertenece por segundo año consecutivo y quinta vez al estadounidense Gary Hunt; y ésta solo es la séptima edición del torneo. Sin embargo, también hay cosas en juego.

Hasta la fecha, solo Hunt, Duque y Paredes tienen el sitio garantizado en la próxima edición de esta competición de vértigo. Blake Aldrige y David Colturi optan a la cuarta y a la quinta en posición de privilegio, y la sexta y última se decidirá entre Andy Jones, Artem Silchenko -ganador el año pasado en Bilbao- y Michal Navratil. Veremos quién se lleva el gato al agua.

Fuente : el correo

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